No conozco nada ni a nadie,
pero sé que existen tus manos.
Tampoco tolero a nadie:
fragua de inútiles.
Pero sé qué posees.
Ora,cuanto más tiempo pasa,
más los insulto a ellos,
más echo de menos los surcos de tu diafragma perspicuo.
Claro, como nuestro inopinado retroceder.
Terso, porque a tu alma le sobra el llanto que me pertenece.
Transparente, como mi voz que nace.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
martes, 27 de diciembre de 2011
Guido Crepax
miércoles, 21 de diciembre de 2011
jueves, 13 de octubre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






